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Escudo de Colombia y texto de la Unidad para las Víctimas

Ayuda humanitaria de la Unidad para las Víctimas mitiga confinamiento de 222 familias en Antioquia

La Unidad para las Víctimas llegó con 9 toneladas de víveres y alimentos para atender a la población afectada por la violencia en la vereda Altos de Manila, en Segovia.

Persona con caja de ayuda humanitaria

Para garantizar la subsistencia mínima de las y los habitantes confinados por la disputa violenta entre grupos armados, la Unidad para las Víctimas llegó hasta la apartada vereda Altos de Manila, en Segovia, Antioquia, con nueve toneladas de ayuda humanitaria.

En total, 222 familias, compuestas por 516 personas de esta zona rural de Antioquia recibieron alimentos y elementos de aseo, como respuesta a la emergencia masiva causada desde principios de febrero por los enfrentamientos entre las denominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y las disidencias de las Farc-EP.

Dos personas en bodega con bultos y cajas de ayuda humanitaria

El suministro de estos víveres “mitiga las necesidades básicas como garantía a la supervivencia de esta población, que no ha podido salir del territorio y estaban desabastecidos”, indicó la directora de la Unidad para las Víctimas en Antioquia, Claudia Patricia Vallejo.

Además, indicó que el equipo de prevención urgente y atención en la inmediatez de la entidad “monitorea la situación de cerca de 90 familias desplazadas de varias veredas de Segovia y Remedios, que hoy están albergadas en las zonas urbanas de estos municipios y estamos prestos para entrar en subsidiaridad para el auxilio que requieran”.

En los últimos días se han restablecido servicios de transporte y abastecimiento a las veredas Altos de Manila, Las Manuelas y Los Aguacates, pero persisten restricciones a la movilidad y confinamiento de 292 familias, cuyos integrantes se dedican, en su mayoría, a la minería artesanal, pequeña ganadería y agricultura.

Caja y bulto de ayuda humanitaria

Asimismo, la Unidad para las Víctimas gestiona la llegada en las próximas semanas de oferta interinstitucional para atender las necesidades de la población afectada por la violencia. 

Como consecuencia de la disputa entre los grupos armados ilegales, en la subregión del nordeste antioqueño y sur de Bolívar se intensificaron desde el año pasado los combates, homicidios, ataques a militares, accidentes con minas antipersonal, secuestros, desapariciones forzadas, reclutamiento de menores y hasta incendio de viviendas.

Cerca de 2.000 familias afectadas desplazamientos forzados y confinamientos fueron atendidas entre 2023 y este año con ayuda humanitaria en los municipios antioqueños de Frontino, Cáceres, Segovia, Ituango, El Bagre, Zaragoza, Amalfi, Anorí y Briceño.

En la Unidad para las Víctimas “Cambiamos para servir” con el objetivo de seguir trabajando en acciones de cara a la implementación de una política que contribuya a la superación de los rezagos, brinde una reparación transformadora y le permita a quienes han padecido el conflicto armado acceder efectivamente a sus derechos.