Oct
02
2019

Con sus relatos, víctimas participan en la Feria del Libro del Eje Cafetero

En el evento, que se desarrolla en Pereira entre el 1 y el 6 de octubre, la Unidad para las Víctimas lideró el conversatorio “La Cultura como tejido social de Paz”, como una apuesta a la construcción de la paz en el territorio.

RISARALDAPEREIRA

Con la presencia de víctimas del conflicto armado y sociedad en general del Eje Cafetero, se cumplió el conversatorio “La Cultura como tejido social de Paz”, espacio académico que logró la Unidad para las Víctimas en una alianza con la Feria Internacional del Libro, que cumple su quinta versión en la ciudad de Pereira entre el 1 y el 6 de octubre.

Del conversatorio participaron los directores territoriales de la Unidad para las Víctimas, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, y los invitados especiales Enrique Castillo, Álvaro García y Luis Palomeque, quienes, como víctimas, han brindado sus aportes desde la música, el arte y la danza a la reconstrucción del tejido social en el territorio.

“Estos espacios académicos son muy importantes porque nos ayudan a conocer historias y, a través de las mismas, podemos apuntar a una inclusión efectiva de las personas en el entorno social que las rodea. Recordemos que la Unidad no solamente apunta a una reparación económica, también vela por la reparación emocional y psicosocial, que está inmersa en el rescate de las tradiciones culturales que la gente tenía antes de convertirse en víctima del conflicto armado”, dijo Laura Moreno, directora territorial de la Unidad en el Eje Cafetero.

Enrique, Álvaro y Luis han vivido desde diferentes orillas las consecuencias del conflicto armado en el país. El primero de ellos sufrió con la persecución de paramilitares, el segundo tuvo un hijo asesinado a manos de las Farc y el tercero tuvo que desplazarse del Chocó porque estuvo a minutos de convertirse en víctima de reclutamiento forzado, una de sus hermanas no corrió con la misma suerte.

“La persecución contra mí me valió la separación de la familia que tuvo que irse a vivir al exterior durante muchos años, sufrí tres atentados y la quema de la hacienda, pero puedo decir con seguridad que la música me rescató de los difíciles momentos que pasé, fue a través de la composición de canciones que pude canalizar todas esas heridas que me dejó el conflicto”, afirmó el compositor y arreglista Enrique Castillo.

En la Unidad para las Víctimas, la cultura reúne todos esos saberes ancestrales de los pueblos que se han ido perdiendo por los hechos sufridos en el conflicto armado, mismas tradiciones que hoy se están tratando de rescatar a través de los procesos de retorno y de componentes como la reparación individual y colectiva étnica y no étnica.

Por su parte, Luis Palomeque, oriundo de Tadó, Chocó, llegó a Pereira en el 2004 huyendo del reclutamiento forzado: “Este es un país de contrastes, pero hay que seguir trabajando para desde lo cultural fomentar la paz en el territorio, por eso estoy trabajando desde la identidad cultural de las comunidades  negras, creando la Fundación Palenque de Egoyá, que trabaja con la población de la zonas más vulnerables en Pereira, formando talentos desde la cultura y literatura”.

Finalmente el pintor Álvaro García, quien perdió a uno de sus hijos, afirmó: “Sin duda que el arte transforma corazones y hace aflorar sentimientos que uno creía enterrados en la profundidad del olvido, la pintura ha sido un escape a la realidad y ha servido para también retratar vivencias que lo marcan a uno para siempre, sin duda un vehículo transformador lleno de contrastes entre lo lúgubre y la felicidad”.

(Fin/EHB/CMC/LMY)