Abr
09
2019

Regina Rojas, gestora de paz de Villagarzón

El desplazamiento forzado toco a su puerta dejando secuelas traumáticas en uno de sus dos hijos, pero con amor y entusiasmo han logrado superar las heridas del pasado.

PUTUMAYOVILLAGARZÓN

Regina Rojas Lazo, representante legal de la Asociación Mujeres Emprendedoras Gestoras de Paz, nos permitió conocer parte de su historia de vida y como tras enfrentar un desplazamiento forzado logro renacer junto a otras 10 mujeres víctimas del conflicto.

Estas emprendedoras que enfrentaron diversos hechos victimizantes bajo el liderazgo de Regina, pudieron consolidar desde hace tres años una asociación de mujeres que arrancó en cero y con recurso propios, obtenidos a través de la realización de diversos eventos.

Sus historias de vida tienen un factor en común, ser víctimas del conflicto armado. Tras salir del campo, el destino las juntó en el municipio de Villagarzón para iniciar una nueva vida e impulsar sus ideas de negocio. 

Todas enfrentaron momentos duros y de gran incertidumbre al abandonar sus propiedades y no contar con dinero.

En el caso de Regina su punto de quiebre fue el 2009, cuando tenía 49 años y la acompañaban sus dos hijos de 14 y 4 años. Era madre comunitaria y tenía bajo su cargo el cuidado de 19 niños en un hogar infantil del Icfb. Además para sostener a su familia se apoyaba con otras actividades como la piscicultura y la avicultura.

Se podría decir que sus vidas transcurrían en el marco normal, pero en su comunidad empezaron a llegar las amenazas y los señalamientos sobre que unos u otros eres informantes de la guerrilla o de los paramilitares. El ambiente se tornó tenso y empezaron los asesinatos y la exposición de los cadáveres en plena vía pública para generar escarmiento.

En una de esas ocasiones su hijo de 4 años fue testigo visual: él como otros niños que cuidaba en su hogar quedaron traumatizados por los crímenes y empezaron a demostrar ese miedo e inseguridad escondiéndose en los muebles u ocultándose en la cama. “Mi hijo tenía cuatro añitos para la época y fue testigo del asesinato de una persona junto a la casa. Él miro el muerto que estaba allí y a la guerrilla uniformada. Desde ese momento cogió temor y no podía ni ver en televisión que aparecieran soldados pues se ponía a llorar y también unos niños que tenía en el hogar, ellos se metían debajo de las camas”.

Poco a poco los padres se fueron llevando a sus hijos, motivo por el cual se vio obligada a cerrar el hogar infantil. Pero no sólo eso, en la vereda El Carmen, sus habitantes no contaban con la libertad para movilizarse y empezaron a matarlos sin temor alguno, por eso fue declarada zona roja del departamento del Putumayo.

Tras hacerle frente a tan atroz situación, está emprendedora se vistió de valentía y junto a sus hijos asumió un nuevo rumbo. Confiesa que fue muy duro llegar del campo sin nada, enfrentar la vida de la ciudad que demanda plata y con dos pequeños que ya no contaban con posibilidad de estudio.

En la actualidad, Regina da gracias a Dios y reconoce que el Gobierno Nacional está atendiendo a la población víctima de Colombia. Su esfuerzo, amor y dedicación permitió que su asociación de Mujeres Emprendedoras y Gestoras de Paz recibieran implementos para fortalecer sus ideas de negocio.

“En este caso muy agradecida por este proyecto en especial al Gobierno Nacional por tener en cuenta a las víctimas, y a cada una de las personas que trabaja en la Unidad para las Víctimas”.

Una lección de vida que nos demuestra que la unión hace la fuerza y que este grupo de mujeres logro renacer tras las profundas heridas del pasado, mujeres valientes que a pesar del dolor centraron su mirada hacia el futuro y trabajan a diario para dejarle a sus seres amados un mundo mejor.