Honramos la memoria de nuestra querida compañera Diana Ibáñez Ahumada

A sus 39 años, Diana se consolidó como una gran lideresa institucional que estaba convencida de que la reparación integral a las víctimas no debía tener fronteras.

Bogotá, D.C. 27 de julio de 2026

Desde la Unidad para las Víctimas lamentamos profundamente la partida de Diana Alejandra Ibáñez Ahumada, una mujer de bondad inagotable, profunda sensibilidad humana y vocación de servicio que dedicó más de diez años de su vida a la entidad.

Su paso por esta institución dejó una huella imborrable en las víctimas, las comunidades, en sus compañeras y compañeros de trabajo, y en el corazón de todas las personas que tuvieron el privilegio de conocerla.

Como administradora de empresas y especialista en Cooperación Internacional y Gestión de Proyectos para el Desarrollo, combinó una impecable formación profesional con un profundo conocimiento de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Gracias a su amplia trayectoria y agudeza técnica, encontró caminos efectivos e innovadores para implementar adecuadamente esta ley, logrando satisfacer y garantizar los derechos de las víctimas del conflicto que están dentro y fuera de Colombia.

Su vocación comunitaria nació desde muy joven en Facatativá, su municipio de nacimiento y el que la vio crecer. Allí, desde la diócesis, lideró proyectos con las infancias y las juventudes que no solo brindaron apoyo a quienes más lo necesitaban, sino que lograron transformar vidas y abrir oportunidades reales para las poblaciones más vulnerables.

Durante su valioso tiempo en la Unidad para las Víctimas, integró la Dirección de Reparación, coordinó el Grupo de Atención a Víctimas en el Exterior (GAVE) y lideró el Grupo de Cooperación Internacional y Alianzas Estratégicas.

Desde cada uno de estos espacios, impulsó iniciativas clave para tejer redes de apoyo y fortalecer el acompañamiento a quienes han sufrido las afectaciones del conflicto armado colombiano.

Diana no solo contó con el respeto técnico y la admiración profunda de sus compañeras y compañeros de equipo; se ganó, sobre todo, el afecto sincero y la gratitud de las víctimas.

Quienes la conocieron, vieron en ella a una aliada incondicional, caracterizada por su sabiduría, inteligencia, respeto, generosidad y un compromiso inquebrantable con las necesidades, proyectos e historias de vida de diversas poblaciones.

Diana será recordada siempre por su luz, su empatía y esa calidez única con la que convirtió cada labor en un acto de justicia y amor.

A su familia, amistades y seres queridos, les extendemos nuestras más sinceras condolencias y un abrazo solidario en este momento de profundo dolor, les aseguramos que su legado seguirá guiando cada paso que demos por la dignidad y la satisfacción de los derechos de las víctimas.