En el 2018, las víctimas de minas son dignificadas a través de una estrategia de recuperación emocional y tienen más espacios para incidir en las decisiones del Estado, entre otros procesos que hacen parte de su reparación integral. A propósito de la conmemoración del Día Internacional de Sensibilización sobre el Peligro de las Minas, la Unidad para las Víctimas quiere enaltecer a estas personas por las que ha venido trabajando desde su creación.
Este 04 de abril, cuando se conmemora un año más de la fecha declarada en 2005 por la Asamblea General de las Naciones Unidas como Día Internacional de Sensibilización sobre el Peligro de las Minas y de Asistencia para la Acción contra Minas, la Unidad para las Víctimas muestra los avances en el fortalecimiento de sus acciones y estrategias para las 11.382 personas afectadas por Minas Antipersonal (MAP), Munición Sin Explotar (MUSE) y Artefactos Explosivos Improvisados (AEI), que están incluidas en el Registro Único de Víctimas (cifras, a febrero 28 de 2018).
Este año, la Unidad continúa desarrollando la estrategia de recuperación emocional grupal llamada Dignidad y Memoria (DIME), que busca enaltecer y visibilizar las historias de vida de las víctimas del conflicto armado. En 2017 la estrategia se enfocó en víctimas de minas de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional y sirvió para dar a conocer la Fundación Héroes de Paz. Este año, se desarrollará también con víctimas civiles de minas.
Otras decisiones han otorgado más beneficios a las personas afectadas por artefactos explosivos en medio del conflicto armado. El 2018 les ha traído mayor participación y, por ende, más incidencia en las políticas públicas e interlocución con las instancias del Estado. Ello se debe a que, por decisión de la Unidad, todas las Mesas de Participación de Víctimas en el país cuentan ahora, por primera vez, con dos miembros víctimas de minas. Hoy existen 1.021 mesas municipales, 1 distrital, 32 departamentales y 1 nacional, elegidas entre agosto y octubre pasados para el periodo 2017-2019.
La entidad también ha realizado otras acciones para reparar integralmente a las víctimas de minas: 9.869 de ellas, junto con sus familias, han recibido atención humanitaria y 527 han recibido indemnización (cifras a 20 de marzo de 2018).
Además, en su rol de coordinadora del Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas (Snariv) en el que participan 53 instituciones, la Unidad articula y gestiona acciones con entidades públicas y privadas, locales, nacionales e internacionales, con el fin de propender por el goce efectivo de los derechos de las víctimas de MAP, MUSE y AEI.
En especial, la Unidad articula acciones para estas víctimas con la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal Descontamina Colombia, dependencia coordinada por el despacho del Alto Consejero Presidencial para el Posconflicto.
Esa dependencia organiza, para este 04 de abril, el conversatorio “La Educación en el Riesgo de Minas Antipersonal como herramienta de construcción de paz”, en el Hotel Wyndhgam, de 8:00 a.m. a 12 m. (Av. Esperanza No 51-40, Bogotá). A la vez, ese despacho lidera la campaña: Ante el Riesgo de Minas Antipersonal #YoMeCuidoyCuidoalosDemás
Vale recordar, por otra parte, que la implementación del Acuerdo de Paz firmado por el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y la hoy extinta guerrilla de las Farc, ha contribuido a que no haya nuevas víctimas de minas antipersonal. El Acuerdo incluyó el desminado humanitario de diversos lugares del territorio nacional, en el que ha sido protagonista el Ejército Nacional, a través de la Brigada de Ingenieros de Desminado Humanitario.
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| Andrés Salazar | Nestor Niño |
TESTIMONIO
Emilio Arévalo, coordinador de la Mesa Departamental de Víctimas de Boyacá
“Espero trabajar por el bienestar y reconocimiento de todas las víctimas”
Emilio tiene 57 años y es víctima de un artefacto explosivo que lo afectó en medio del conflicto armado.
Hace 32 años Emilio Arévalo fue víctima de un grupo armado ilegal que le propinó ocho heridas de bala y lanzó un artefacto explosivo al vehículo en el que estaba con un amigo. Todo, porque no pudo seguir pagando la extorsión mensual de la que era víctima.
“Al notar mi negativa a la extorsión, abrieron fuego contra mí. Yo estaba con un amigo que recibió 25 impactos de subametralladora calibre 9 m.m. A mí me impactaron ocho disparos, los cuales me afectaron un pulmón, el colón, el fémur izquierdo, tres me destruyeron la cabeza y el cuello, y otro más la vejiga.
“Otro subversivo que estaba enfrente al campero donde me encontraba lanzó una granada. Mi amigo murió dentro del vehículo. Yo logré lanzarme fuera de él. Fui conducido al hospital donde me salvaron la vida. Acabaron con mis sueños. Mi familia se destruyó emocionalmente”.
La crítica situación en la quedó no impidió que tres décadas después se convirtiera en un líder en su región. “Como líder, mi mayor logro es la defensa de los derechos de las víctimas. En mi municipio Saboyá se ha logrado que se garantice la participación a la población víctima como lo ordena el Protocolo en la resolución 0388 del 2013. También como lo ordena la resolución 01282 de 2016. En el departamento se ha logrado ampliar el Plan de Acción Territorial (PAT) en beneficio de la población víctima del conflicto armado”.
Actualmente se dedica a labores del campo. Solo estudió hasta séptimo grado. Vive con su esposa, que es docente, y con su hijo, quien trabaja para el Estado. Y está convencido de que puede hacer mucho más por las víctimas.
“Mis expectativas como coordinador de la mesa del departamento de Boyacá no son otras que las de trabajar por el reconocimiento y bienestar de todas las víctimas del país. Estar presto a conocer su situación y a que se les tenga en cuenta y se cumpla los lineamientos de la Ley 1448 de 2011 en su favor”.



