Gloria Gómez Cortés, secretaria general de la Asociación de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes), dicen los que la conocen, es la memoria viva de esa organización que acaba de ser notificada y reconocida como sujeto de reparación Colectiva por parte de la Unidad para la Atención y Reparación a las víctimas.
Al comienzo desde la barrera y luego en el mismo centro, sabe, como pocos, los entresijos de una lucha de 34 años en procura de encontrar a los desaparecidos en Colombia. Además, ejerce el derecho a la memoria apoyada en una evidente habilidad narrativa, algo que -explica- debe estar en sus genes: “en mi familia hablamos hasta por los codos”.