Bogotá, 21 de febrero de 2026.
Al conmemorarse dos décadas y un año de los hechos ocurridos en las veredas Mulatos y La Resbalosa, en Antioquia, la entidad rinde homenaje a quienes fueron asesinados el 21 de febrero de 2005. Entre las víctimas se encontraba Luis Eduardo Guerra, líder de la Comunidad de Paz, junto a su compañera e hijo, así como otras cinco personas que apostaron por la neutralidad en medio del conflicto armado.
Este crimen dejó una huella imborrable en la historia del país, golpeando a una población civil que desde 1997 se había declarado neutral frente a los actores armados, exigiendo respeto al Derecho Internacional Humanitario y defendiendo su permanencia en el territorio. Su resistencia civil se convirtió en un símbolo nacional, a pesar de las graves vulneraciones que afectaron su tejido social y economía campesina.
En el marco del Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas, la Unidad ha acompañado a las víctimas individuales y colectivas de este territorio a través de:
- Orientación y acceso a medidas de indemnización administrativa.
- Atención y acompañamiento psicosocial.
- Fortalecimiento organizativo y reconstrucción del tejido social.
- Impulso a procesos de reparación colectiva.
- Articulación interinstitucional para garantizar presencia integral del Estado.

Estos procesos se desarrollan bajo el principio de centralidad de las víctimas, reconociendo su voz y derecho a participar en las decisiones que les afectan. La reparación integral trasciende lo económico, abarcando acciones de rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición fundamentales para reconstruir sus proyectos de vida.
Asimismo, la participación de esta comunidad en escenarios de justicia transicional, como la Jurisdicción Especial para la Paz, fortalece el derecho a la verdad y contribuye al esclarecimiento de lo ocurrido en la región de Urabá, en articulación con decisiones adoptadas por altas instancias nacionales e internacionales.
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La conmemoración de esta fecha es un acto de dignificación. Recordar a las víctimas de San José de Apartadó es afirmar que ninguna comunidad debe ser violentada por ejercer su derecho a vivir en paz, y reiterar que la garantía de no repetición exige el fortalecimiento institucional en los territorios, la protección de líderes y lideresas sociales y el respeto irrestricto por los derechos humanos.
La Unidad para las Víctimas reafirma su compromiso de continuar acompañando a las víctimas de San José de Apartadó, consolidando acciones de reparación integral y promoviendo espacios de memoria que honren la vida y la dignidad de quienes fueron afectados.





