La paz tiene nombre de mujer

Las mujeres son más del 50 por ciento de las víctimas en Colombia, pero además, son las mujeres quienes ante la vulneración de los hogares por el desplazamiento forzado, o por el asesinato o la desaparición de los hombres quedan a cargo de los menores, de sus familiares en condición de discapacidad y de las personas mayores. A lo largo y ancho de Colombia las mujeres han resistido a la guerra, evitaron que los hogares víctimas se derrumbaran y con esto, impidieron que comunidades enteras sucumbieran a la violencia.

Mujeres víctimas cabeza de familia que a la vez luchan por sus derechos y se convierten en lideresas claves para una sociedad que se encuentra en búsqueda de escenarios de paz y reconciliación, hoy hacen parte de organizaciones de derechos humanos, de iniciativas de paz y conforman mayoritariamente las mesas de participación efectiva de las víctimas en todo el país.  

Por esencia las mujeres son dadoras de vida y por ende están más propensas a preservarla como sagrada. A pesar de haber sufrido la pérdida de sus hijos, esposos y padres, o de haber vivido en su propio cuerpo el horror y los vejámenes de la guerra, las mujeres están más lejos del sentimiento feroz de la venganza y, por el contrario, saben recomponer su dolor cuando reconocen que hay una oportunidad para detener la violencia y entregar un mejor mundo a sus hijos, sus nietos o a las nuevas generaciones.

Durante todos estos años las mujeres colombianas lograron el derecho al voto, a ingresar a la educación superior, a administrar sus bienes, al divorcio, a los derechos sexuales y reproductivos, a su reconocimiento como actores sociales y políticas, y todo esto, sin disparar ni un solo tiro. La historia y la realidad nos demuestran que las mujeres pueden enseñarnos a perdonar, a iniciar luchas pacíficas y a construir una Colombia más equitativa y justa en medio de la guerra, las mujeres deben ser el alma de paz, porque la paz tiene nombre de mujer.

Objetivo

“La Paz tiene nombre de Mujer: El papel de la mujer en la construcción de paz en Colombia” pretende visibilizar la importancia de la mujer como protagonista fundamental de la paz y la reconciliación en el país y hacer una reflexión desde la perspectiva de la mujer de lo que significa construir una sociedad en paz, después de un conflicto esencialmente patriarcal de más de 50 años.

Para esto se convocarán a debatir los escenarios de paz con perspectiva de mujer a lideresas de las mesas de víctimas, altas funcionarias del Gobierno Nacional, alcaldesas y gobernadoras, primeras damas de entes territoriales y a directivas de organismos de cooperación internacional, en todo el país.

Además, pretende llevar los mensajes de las mujeres de Colombia a la Mesa de Negociación de la Habana a través de una movilización nacional en pro del fin del conflicto, y la firma masiva de una carta con estas propuestas.

Esta campaña contará con el apoyo de reconocidos artistas liderados por Leonor González Mina, La Negra Grande de Colombia, quien es un referente de las luchas de generaciones de mujeres en Colombia y que a través de su música ha promovido el respeto intercultural, los derechos de las mujeres excluidas y es una fervorosa activista por la paz del país. Ella estará acompañada de Julio Nava. Estos artistas ofrecerán conciertos por todo el país con la canción en honor a la mujer y la paz que lleva el mismo nombre: ‘La paz tiene nombre de mujer’.

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Planes de acción de mujeres víctimas

En el año 2015, las mujeres víctimas desarrollaron 33 Planes de Acción de Mujeres Víctimas (PAMV), los cuales fueron construidos a través de un proceso participativo, especialmente de las mujeres que conforman las mesas departamentales de participación efectiva de víctimas y de organizaciones de mujeres víctimas de todo el país.

Las entidades territoriales participaron de este proceso con contadas excepciones y si bien las mujeres víctimas concluyeron en los talleres realizados a nivel departamental, que persisten deficiencias en la respuesta estatal frente a las mujeres víctimas, hoy los niveles de compromiso son diferentes y existe sensibilidad política frente a las mujeres víctimas en algunos departamentos, destacamos de manera especial las entidades territoriales del Meta, Huila, Cauca, Boyacá, Norte de Santander, Nariño y Cundinamarca.

El proceso de ajuste y construcción de los Planes de Acción para el 2015 contó con el apoyo de la Defensoría del Pueblo en calidad de Secretaría Técnica de las mesas de participación, de las Secretarías de Gobierno o de Interior de los departamentos y de las Secretarías de la Mujer en los departamentos que cuentan en su organigrama con esta entidad.

La Corporación Casa de la Mujer, Sisma Mujer y Ruta Pacífica apoyaron este esfuerzo con la implementación de una metodología de seguimiento en 11 departamentos y con aportes metodológicos y políticos en el resto del país.

Los Planes de Acción se enfocaron en la incorporación del programa No. 10 del Auto 092 de 2008, y su coherencia con el objetivo de dicho programa, el cual debe garantizar el goce efectivo de los derechos fundamentales de las mujeres víctimas del conflicto armado colombiano.

En la elaboración de los planes se tuvieron en cuenta 4 componentes: Prevención, protección, garantías de no repetición y participación y las estrategias propuestas en el Auto 092 y en el Auto 098 de 2013 las cuales hacen referencia a formación y educación, fortalecimiento organizacional, comunicación interna y externa, y articulación interinstitucional (estrategia que contempla la articulación de los Planes de Acción con los Planes de Acción Territoriales, la evaluación y el seguimiento a la implementación del plan) y, por último, todos los planes contemplan la meta de diseñar y ejecutar una política y un plan de protección especial y diferenciado a las mujeres lideresas. 

El mayor reto continuará siendo el de lograr un importante compromiso en políticas, institucionalidad y recursos para el goce efectivo de los derechos de las mujeres víctimas a nivel territorial y la articulación de las entidades a nivel nacional para lograr mayor cobertura y aumento significativo y de impacto en la gradualidad de los derechos.

Los Planes se constituyen en una hoja de ruta para el Estado y una herramienta de exigibilidad para las mujeres de la Mesa Nacional, las Mesas Departamentales y las Mesas Municipales y Distrital, siendo este el principal valor agregado de este proceso participativo.

Antecedentes

En el seguimiento a la  Sentencia T-025, la Corte Constitucional ha derivado un conjunto de autos entre los cuales se encuentran el Auto 092 de 2008 relacionado con los derechos de las mujeres, dado los riesgos y facetas específicas que afrontan en el marco del conflicto armado. Ordenó la Corte la elaboración de un Plan Integral de Prevención y Protección del impacto desproporcionado y diferencial del desplazamiento forzado sobre las mujeres colombianas.

En este sentido, el Alto Tribunal declaró como obligatoria la inclusión de estos lineamientos en la formulación de cada uno de los 13 programas que buscan garantizar los derechos de las mujeres en situación de desplazamiento forzado.

El programa 10 “Promoción a la participación de la mujer desplazada y prevención de la violencia contra las mujeres desplazadas líderes”, que desarrolla la Subdirección de Participación de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, tiene como objetivo garantizar el goce efectivo de los derechos fundamentales violados. Adicionalmente, resalta la Sala, que el diseño e implementación de este Programa deberá necesariamente incorporar un enfoque sub-diferencial complementario de etnia, edad y discapacidad dentro del enfoque diferencial de género, es decir, el Programa habrá de ser sensible a las significativas diferencias que existen entre las mujeres afectadas por las facetas de género del desplazamiento forzado, dependiendo de su edad, de su pertenencia a una comunidad indígena o afro descendiente, o de la presencia de una discapacidad.

Específicamente, para el caso del Programa 10 los lineamientos que deben ser adoptados tienen dos objetivos específicos a cumplir: 1) Garantizar el derecho a la vida, la integridad personal y la seguridad de las mujeres desplazadas líderes o que adquieren visibilidad pública por sus labores de promoción social, cívica o de los derechos humanos y 2) Promover el derecho a la participación de las mujeres desplazadas en la formulación de políticas gubernamentales y en la ejecución de las mismas; así como a participar en las organizaciones y asociaciones no gubernamentales que se ocupen de la vida pública y política del país.