Efraín Botina
Popayán - Cauca

Por: Margarita Vega 

Y aunque emprender sea una palabra muy trillada por estos días, para Efraín Botina ha sido su arma en medio del conflicto porque con ella ha logrado sobrellevar el dolor de perder a su hermano, el cuarto hijo entre los seis de su familia. 

Cuenta que desde muy pequeños en su hogar se les inculcó el trabajo y el emprendimiento; por eso, su desaparecido hermano viajaba vendiendo zapatos en el Cauca y Huila. “La última vez que supimos de mi hermano fue que estaba en La Plata, departamento del Huila, vendiendo su mercancía. Ahí fue a visitar a una amiga, quien nos cuenta que golpearon a su puerta preguntando por él para que mostrara los zapatos que vendía. Él se fue con esos hombres pero jamás volvió”, asegura Efraín. 

Los testigos dicen que las personas que fueron esa noche a pedir que les vendiera zapatos pertenecían a grupos armados al margen de la ley. “Empezó una búsqueda que aún no termina; fuimos a hospitales, morgues, cárceles y hasta me he sacado pruebas de ADN para identificar restos de personas… pero nada. Sin embargo, yo aún guardo la esperanza de encontrarlo”, afirma Efraín, quien junto a sus hermanos y hermanas ha sido reconocido como víctima del conflicto. 

 

Nace un emprendimiento 

Él sabe que el dolor de perder a un hermano no terminará jamás, pero en honor a esa cultura del esfuerzo que vio en su familia, Efraín invirtió los recursos de su indemnización administrativa en un emprendimiento dedicado a la creación de juegos lúdico-pedagógicos en madera. “Solo quería crear de esa tragedia una oportunidad”, afirma. 

Así nació “Pintoyó” --inspirado en su nieta-- “donde busco que a través del juego el estudiante pueda aprender, ya que los niños aman los juegos y esto les permite interactuar y desarrollar capacidades de concentración y estimulación”. 

Aunque Efraín nunca estudió o se capacitó en algún centro de educación tecnológica o superior, sabía que sus ganas y capacidad de aprender eran lo único que necesitaba para crear, “así que me dediqué a leer y buscar en internet; fue de esta manera empírica que aprendí el oficio que me ha dado el sustento para mí y el de mi familia”. 

Efraín Botina ha participado en el programa de asesoría a la inversión de la Unidad para las Víctimas; gracias a éste logró legalizar su emprendimiento. “Yo fui a la Unidad y ahí me indicaron cómo volver mi empresa legal, lo que me ha permitido poder acceder a más beneficios y participar en ferias como Popayán Ciudad Libro". 

De igual manera, y en trabajo conjunto con la Organización Internacional para las Migraciones, Efraín pudo recibir la maquinaria que le permitió reforzar su emprendimiento. “Este apoyo fue de gran ayuda para el crecimiento de mi taller y la elaboración de cada uno de mis trabajos”. 

Desde el logo de su empresa hasta la adecuación del taller son hechos con sus manos, las cuales, desde la edad de 18 años, pasaron por el mundo de la construcción. “Pintoyó es mi otro hijo y quiero que muchas personas lo conozcan porque aparte de ser un emprendimiento que aporta a la educación es 100% artesanal”. 

Dentro de su emprendimiento, la encargada del área de calidad es su nieta: “es mi mayor satisfacción cuando ella juega y me da todas las recomendaciones necesarias, junto a mi hija, que es docente”, destaca. 

"Me siento muy feliz y satisfecho con todo lo que he logrado en estos momentos; estoy creando mi línea para personas invidentes, lo que me llena de orgullo, ya que con mi trabajo también aporto a más personas. Estoy convencido que la vida es de oportunidades; por eso aprendamos a ver que en todas las dificultades, por dolorosas que sean, siempre hay una oportunidad para avanzar. Por eso quiero aprovechar este importante espacio que me brindan, para invitarlos a que apoyen mi trabajo siguiendo en Facebook a Taller Pintoyo, dónde podrán ver parte de las herramientas educativas que he creado, y los interesados podrán contactarme a través del celular número 3113883924”, dice Efraín. 

(Fin/MVR/AVA/COG)