Escudo de Colombia y texto de la Unidad para las Víctimas

“La reparación transforma la vida de las víctimas”: Paula Gaviria

La reparación integral, tal como se concibe en la Ley 1448, incluye cinco medidas aplicables según el daño y en sus dimensiones individual y colectiva, así: indemnización, rehabilitación, satisfacción, restitución y garantías de no repetición.

Cuando se cumple el quinto año del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y en la Mesa de Conversaciones se discute el punto de víctimas como parte de la agenda del Gobierno Nacional y las FARC-EP para poner fin al conflicto armado, la Unidad para las Víctimas realiza un balance de los logros alcanzados en materia de atención, asistencia y reparación integral a los afectados por el conflicto desde que se firmase hace cuatro años la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011).

“El proceso de reparación integral tiene resultados que van más allá de las cifras: Campesinos que vuelven a cultivar sus tierras, mujeres que recuperan la confianza en sí mismas después de agresiones sexuales, comunidades que comparten de nuevo con sus vecinos tras años de recelos. La reparación transforma la vida de las víctimas”, afirma Paula Gaviria, directora de la Unidad para las Víctimas.

“El Presidente Santos ha dicho en varias ocasiones que la Ley de Víctimas es un pilar de su gobierno, porque por primera vez el Estado reconoció la existencia de un conflicto armado y que en ese marco se habían vulnerado los derechos de millones de víctimas. Colombia no podía esperar más para empezar a reconocerlas y repararlas”, añade.

El registro de víctimas más completo del mundo

Hasta el 1 de julio de este año, se había reconocido la existencia histórica de 7.490.375 víctimas, de las que 5.916.381 son sujetos de atención y/o reparación, lo que representa alrededor del 12% de la población del país. De estas, cerca del 86% son desplazados, para los que existe una ruta de atención y asistencia específica. Instituciones como la Universidad de Harvard han asegurado que el Registro Único de Víctimas es el más robusto y completo del mundo, tanto en número de víctimas como en tipos de hechos victimizantes que comprende.

La reparación transforma vidas

La reparación integral, tal como se concibe en la Ley 1448, incluye cinco medidas aplicables según el daño y en sus dimensiones individual y colectiva, así: indemnización, rehabilitación, satisfacción, restitución y garantías de no repetición.

Hasta la fecha, se han indemnizado a más de 506.100 víctimas del conflicto; 82.156 personas han sido atendidas en el Programa de Atención Psicosocial y Salud Integral (PAPSIVI) para las Víctimas liderado por el Ministerio de Salud; se han entregado 174.022 cartas de dignificación; se ha acompañado la entrega de restos a 1.400 familias con seres queridos que habían sufrido desaparición u homicidio; se han emitido 75.122 sentencias de restitución de tierras; se ha acompañado a más de 80.000 hogares en sus procesos de retorno y/o reubicación; y se han diseñado acciones para la prevención del reclutamiento, entre muchas otras.

“Además del balance en términos cuantitativos, en la Unidad para las Víctimas es especialmente significante la estrategia ‘Entrelazando’, que de manera grupal ayuda a la recuperación emocional de las comunidades. El trabajo con ellas nos ha permitido entender que el sufrimiento es algo natural y que lo ‘anormal’ no está en las víctimas, sino en los crímenes que ellas padecieron”, explica la directora de la Unidad.

El proceso psicosocial de ‘Entrelazando’ contribuye a elaborar los duelos colectivos, transformar los escenarios locales que los recuerdos asocian al conflicto y reflexionar sobre las prácticas que permitieron la victimización. En definitiva, a dignificar nuevamente a las comunidades a partir de “procesos participativos que, sin duda, ayudan a mejorar la democracia en los territorios”, según cuenta Gaviria. Alrededor de 43.000 víctimas han participado en la estrategia de recuperación emocional grupal ‘Entrelazando’ en el país, principalmente en lugares donde se llevan a cabo procesos de reparación colectiva.

En total, 134 comunidades campesinas; 81 comunidades indígenas; 71 comunidades afrocolombianas; una comunidad Rrom y 16 casos nacionales (organizaciones de mujeres, defensores de derechos humanos, agrupaciones políticas, periodistas y sindicalistas) suman los 303 grupos y comunidades reconocidos como sujetos de reparación colectiva a la fecha.

Además, la Unidad para las Víctimas ha reconocido la igualdad en medio de la diversidad. Niños, niñas, adolescentes, mujeres, mayores, personas con discapacidad, comunidades indígenas, negras, afrocolombianas, raizales, palenqueras y Rrom: todos viven de diferente manera las afectaciones y reciben de forma diferenciada su atención y reparación. 

Todo un sistema de entidades por las víctimas

Para poner en marcha las medidas antes mencionadas, se requiere de la coordinación del Sistema Nacional para la Atención y Reparación integral a las Víctimas, compuesto por entidades del nivel nacional, territorial y demás instituciones relacionadas con la ejecución de la política pública para víctimas. De ese modo, se gestiona la oferta institucional para que ellas accedan a iniciativas que contribuyan a la generación de ingreso, empleo, vivienda, salud y educación, entre otros.

Como ejemplo, se han desarrollado programas como el de acompañamiento a la inversión adecuada de los recursos o los talleres de educación financiera, de los que se han beneficiado 80.791 víctimas; el Fondo de Educación Superior, que ha permitido a 4.000 víctimas acceder a estudios universitarios; o los 205 proyectos dinamizadores presentados desde el territorio, por citar algunos.

La voz de las víctimas, más escuchada que nunca

El pasado 10 de junio, se elegía por segunda vez y de manera democrática la Mesa Nacional de Participación Efectiva de las Víctimas, donde 300 víctimas de todo el país y representando a sobrevivientes de todos los hechos victimizantes eligieron a sus delegados para el período 2015-2017. Las mesas de participación municipales, departamentales, distritales y nacional han desempeñado un papel determinante en las discusiones sobre víctimas.

Menos emergencias, más reparación

Sobre los próximos pasos en materia de reparación a víctimas, Paula Gaviria se muestra confiada en que “si logramos cerrar el capítulo del conflicto armado, podremos destinar menos recursos a la atención de emergencias humanitarias y más inversión a la reparación integral. Esa es la intención de este gobierno”.

“La paz solo puede construirse de la mano de las víctimas. Es fundamental darles un altavoz a quienes por tanto tiempo han sido silenciadas, escondidas, invisibilizadas”, reflexiona Gaviria antes de concluir que “es necesario conocer qué tanto hemos sufrido, pero es reprochable como país habernos causado tanto sufrimiento. Tenemos esperanza en que, aprendiendo de las víctimas y con el compromiso de toda la sociedad, podemos construir un nuevo país”.

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