Mar
07
2019

Marlyn Urrutia, el poder transformador y la resistencia de la mujer chocoana

Marlyn Alejandra Urrutia Mosquera nació hace 23 años en Andagoya (Chocó). Aunque su alegre infancia fue destrozada por la violencia, salió adelante gracias a su empuje, berraquera y el apoyo de su familia. En el marco del Día de la Mujer, la historia de esta joven chocoana que luchó junto con su entorno para salir adelante, es otro ejemplo más de tantas mujeres colombianas que han resistido y superado los embates del conflicto armado.

BOGOTÁ, D.C.BOGOTÁ, D.C.

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer es la oportunidad para resaltar y reconocer el aporte de las mujeres en la economía, en la política, en la cultura. En cada una de las esferas de la sociedad. Es también un día relevante para insistir en la disminución de las brechas y desigualdades que enfrentan las mujeres en el mundo.

El Día de la Mujer es también la excusa para alzar la voz y contar las historias que, como la de Marlyn Alejandra Urrutia, son ejemplo de templanza y empuje. A temprana edad ella y su familia se vieron obligados a abandonar el municipio de Istmina (Chocó) por amenazas de grupos armados ilegales que hacían presencia en la región, históricamente afectada por el conflicto armado.

Como si fuera ayer recuerda todos esos hechos que marcaron su desplazamiento. “En 2007 mi mamá fue víctima de un hecho violento y salimos desplazados de la vereda Paitó de Istmina, inicialmente hacia Andagoya con mis hermanos y mi padre. A mi mamá le tocó salir desplazada hacia Bogotá. Ya en 2008 nos vinimos todos para la capital”.

Llegó a Bogotá con tan solo 11 años. “El cambio fue muy duro: el clima, la gente y la cultura, pero digamos que pese a lo que vivimos en Chocó, el desplazamiento también nos permitió encontrar nuevas oportunidades para todos nosotros”, agregó Marlyn. 

Un nuevo proyecto de vida a pesar de la abrupta salida desde su natal Chocó, fue también la oportunidad para encaminar su sueño de estudiar y ser una profesional destacada. “Ingresé al colegio Clemencia Holguín de Urdaneta y una vez me gradué me presenté a varias universidades públicas para Trabajo Social y pasé. Comencé a estudiar en la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, donde me gradué en 2017, siempre con buenas calificaciones, incluso recibí un reconocimiento por excelencia académica”.

Pasado un año después de graduarse como profesional comenzó a trabajar en la Unidad para las Víctimas, donde realiza auditorías en todo lo relacionado con el proceso de documentación de las víctimas. “Prácticamente se revisa que todos los papeles estén en regla para que las víctimas puedan acceder a los beneficios de la Ley 1448”, dice y agrega que “es un trabajo muy gratificante porque uno siente que está ayudando a las personas que de una u otra forma han pasado por algo que yo también viví”.

Hoy puede decir con toda tranquilidad, que ha pasado la página y continúa luchando por sus metas y sueños. Ya no le asalta la rabia por los victimarios. Es más, es categórica en afirmar que  “ya los perdoné, no solamente por ellos, sino por mi propio bienestar, y para poder continuar con mi vida normalmente”.

Así es Marlyn. Una mujer de ideas claras. Una constructora de país desde su trabajo, siempre con la idea de promover cambios y fortalecer desde su disciplina profesional el desarrollo de las personas. Una mujer que se resalta en la conmemoración del Día de la Mujer porque vivió el conflicto en carne propia, pero se levantó y se transforma cada día para poner su grano de arena y garantizar que los sobrevivientes del conflicto puedan acceder a sus derechos.