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“O perdono, o me termino de perder”: Sandra

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“Me parece maravilloso ver que esas manos que un día empuñaron un arma y quitaron vidas, hoy sean usadas para construir espacios públicos".

Sandra Gutiérrez Jaramillo es una empresaria que transformó algunas prácticas en su fábrica para contribuir a la reinserción de desmovilizados.

El impacto de encontrarse con quien había sido su secuestrador unos años atrás fue muy fuerte. Sandra lo tuvo de frente un día cuando realizaba un proceso de contratación de desmovilizados, para que trabajaran en su empresa de prefabricados de concreto destinados a espacios urbanos.

“Cerrar ese capítulo, hacer borrón y cuenta nueva, fue muy fuerte”, dice ella, “pero vi la necesidad de: perdono o me termino de perder”. Minutos después vendría otra fuerte emoción por la inesperada respuesta de su interlocutor: “Reaccionó con vergüenza, con dolor y me dijo ‘no merecemos su perdón’”.

Por la empresa de Sandra han pasado ya más de 500 desmovilizados y ella, incluso, dedicó un espacio en la planta para pasantía y vivienda de algunos de ellos. “Los ayudamos a ubicarse laboral y socialmente”, dice. Uno de ellos es Pedro, a quien ha visto progresar. Desde que trabaja con los prefabricados, él también ha aprendido a leer y a escribir, terminó el bachillerato y con el producto de su trabajo compró un lote y construyó una casa para vivir con su pareja e hija.

“Me parece maravilloso, mágico y milagroso ver que esas manos que un día empuñaron un arma, destruyeron y quitaron vidas, hoy sean usadas para construir espacios públicos. Si todos nos atreviéramos a dar ese paso de incomodarnos un poco para que otros se acomoden, veríamos cambios interesantes en la sociedad”, afirma Sandra con gran satisfacción.