Bogotá, D.C. 27 de julio de 2026
Desde la Unidad para las Víctimas lamentamos profundamente la partida de Diana Alejandra Ibáñez Ahumada, una mujer de bondad inagotable, profunda sensibilidad humana y vocación de servicio que dedicó más de diez años de su vida a la entidad.
Su paso por esta institución dejó una huella imborrable en las víctimas, las comunidades, en sus compañeras y compañeros de trabajo, y en el corazón de todas las personas que tuvieron el privilegio de conocerla.
Como administradora de empresas y especialista en Cooperación Internacional y Gestión de Proyectos para el Desarrollo, combinó una impecable formación profesional con un profundo conocimiento de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Gracias a su amplia trayectoria y agudeza técnica, encontró caminos efectivos e innovadores para implementar adecuadamente esta ley, logrando satisfacer y garantizar los derechos de las víctimas del conflicto que están dentro y fuera de Colombia.
Su vocación comunitaria nació desde muy joven en Facatativá, su municipio de nacimiento y el que la vio crecer. Allí, desde la diócesis, lideró proyectos con las infancias y las juventudes que no solo brindaron apoyo a quienes más lo necesitaban, sino que lograron transformar vidas y abrir oportunidades reales para las poblaciones más vulnerables.
Durante su valioso tiempo en la Unidad para las Víctimas, integró la Dirección de Reparación, coordinó el Grupo de Atención a Víctimas en el Exterior (GAVE) y lideró el Grupo de Cooperación Internacional y Alianzas Estratégicas.
Desde cada uno de estos espacios, impulsó iniciativas clave para tejer redes de apoyo y fortalecer el acompañamiento a quienes han sufrido las afectaciones del conflicto armado colombiano.
Diana no solo contó con el respeto técnico y la admiración profunda de sus compañeras y compañeros de equipo; se ganó, sobre todo, el afecto sincero y la gratitud de las víctimas.
Quienes la conocieron, vieron en ella a una aliada incondicional, caracterizada por su sabiduría, inteligencia, respeto, generosidad y un compromiso inquebrantable con las necesidades, proyectos e historias de vida de diversas poblaciones.
Diana será recordada siempre por su luz, su empatía y esa calidez única con la que convirtió cada labor en un acto de justicia y amor.
A su familia, amistades y seres queridos, les extendemos nuestras más sinceras condolencias y un abrazo solidario en este momento de profundo dolor, les aseguramos que su legado seguirá guiando cada paso que demos por la dignidad y la satisfacción de los derechos de las víctimas.





